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Nos mudamos de espacio. Enlace permanente a nuestro espacio menor.

sábado, 25 de enero de 2014

El complot entre Orión y vos

No prometo construir castillos, salvo que sean de arena.
No prometo seguir leyéndote ni de dos en dos en las tardes ni de vez en vez por las noches. Ni regalarte otras flores que las de O´Keeffe. Ni navegar este barquito, barquito de papel, por tu tan despeinado pelo. Ni cantarte canciones que tanto no te gustan. Ni aprender una noche de éstas y al llegar a casa y de una vez por todas donde (¿dónde?) está el cinturón del amigo Orión.
Que bebamos juntos el viento. Que bailemos hasta que el alma se entere. Que tensemos la cuerda y que vuele esta flecha loca. Que sigamos brindando siempre por nosotros.
 
Hay flores abiertas dentro de una estrella dentro de un globo dentro de una nube dentro de un cometa.

Río Gallegos - Enero 2014

Cumpleaños

Van Gogh
Autorretrato 1888
Yo lo noto: cómo me voy volviendo menos cierto, confuso, disolviéndome en el aire cotidiano, burdo jirón de mí, deshilachado y roto por los puños. 

Yo comprendo: he vivido un año más y eso es muy duro.

 


Van Gogh
Autorretrato 1889

¡Mover el corazón todos los días casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario morirse muchas veces mucho.

 
 
Ángel González

viernes, 24 de enero de 2014

El niño que enloqueció de amor

¿Habéis oído cantar un pájaro en la noche?
Suele ocurrir que un rayo de luna, un rayo levemente dorado, derramándose, derramándose por entre el misterio del follaje, alcanza la rama donde se acurruca el avecita dormida y la despierta. No es el alba, como imagina el ave. Pero... ella canta.

¿Cuál es el rayo venenoso que despierta algunas almas en la noche, les roba al amanecer y las ahoga en una existencia de tinieblas?
 
Eduardo Barrios
Polenta con pajaritos - El Tomi Müller
 "Hay un recuerdo pálido de Angélica
y un deseo tan hondo de llorar..."
(Daniel de la Vega - Elogios sentimentales que los poetas escribieron al niño que enloqueció de amor)

lunes, 20 de enero de 2014

Confieso que he vivido - Fragmento

Yo quiero vivir en un mundo sin excomulgados. No excomulgaré a nadie. Quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos, sin más títulos que ése, sin darse en la cabeza con una regla , con una palabra, con una etiqueta. No quiero que nadie sea perseguido. Quiero que la gran mayoría , la única mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer. No entendí nunca la lucha sino para que ésta termine. No entendí nunca el rigor, sino para que el rigor no exista. He tomado un camino porque creo que ese camino nos lleva a todos a esa amabilidad duradera. Lucho por esa bondad oblicua, extensa , inexhaustible. Me queda sin embargo una fe absoluta en el destino humano, una convicción cada vez más consciente de que nos acercamos a una gran ternura. Escribo conociendo que sobre nuestras cabezas, sobre todas las cabezas, existe el peligro de la bomba, de la catástrofe, pero esto no altera mi esperanza. En este minuto crítico, en este parpadeo de agonía, sabemos que entrará la luz definitiva por los ojos entreabiertos. Nos entenderemos todos. Progresaremos juntos. Y esta esperanza es irrevocable.

Pablo Neruda

Acabar con Todo

Muestra: Alteridad de Nicola Constantino
Complejo Cultural Santa Cruz
Arde furor oculto
ceniza que enloquece
arde invisible arde
como el mar impotente engendra nubes
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes arde
arde dentro del aire hueco
horno invisible y puro
arde como arde el tiempo
como camina el tiempo entre la muerte
con sus mismas pisadas y su aliento
arde como la soledad que te devora
arde en ti mismo ardor sin llama
soledad sin imagen sed sin labios.
Para acabar con todo
oh mundo seco
para acabar con todo.

Octavio Paz

En este mismo instante

Sin City de Frank Miller
En este mismo instante hay un hombre que sufre, un hombre torturado tan sólo por amar la libertad. Ignoro dónde vive, qué lengua habla, de qué color tiene la piel, cómo se llama, pero en este mismo instante, cuando tus ojos leen mi pequeño poema, ese hombre existe, grita, se puede oír su llanto de animal acosado, mientras muerde sus labios para no denunciar a los amigos. ¿Oyes? Un hombre solo grita maniatado, existe en algún sitio. ¿He dicho solo? ¿No sientes como yo el dolor de su cuerpo repetido en el tuyo? ¿No te mana la sangre bajo los golpes ciegos? Nadie está solo. Ahora, en este mismo instante, también a ti y a mí nos tienen atados.

José Agustín Goytisolo

domingo, 19 de enero de 2014

Si he de elegir

Ilustración de Romantically Apocalyptic - Vitaly Alexius

Si he de elegir
elijo el rostro ancestral de la memoria
la madrugada en el mar
el balbuceante beso adolescente
el barrilete que se va a otros cielos
elijo la palabra de mi historia
el gesto del reparto y la justicia
la voz que reclama hasta el silencio
el dios ateo
el canto de una niña.
Para que surja la nostalgia
como la vieja postal olvidada
en el libro que ya no leeremos.

Gabriel Alejo Jackobis Polack

Poema del tiempo que no pasa - Fragmento

París a través de la ventana
Marc Chagall - 1913

Que venga aquél que me odie y que me mate
le daré las gracias con toda mi sangre
dicen que a la hora de morir la memoria
pasa revista a la vida.
Apartad de mí esa prueba
apartad de mí esa prueba del tiempo al revés
¿qué le hice al cielo para tener que acordarme?
sólo quiero errar en habitaciones de tiempos condenados.
Abro las puertas sobre el silencio de nosotros
escucho el pasado huir de un jarrón rajado
y la flor marchitarse por carencia de agua
borrarse el perfume en su fango.
Sólo preciso estar en tus brazos
tus dobles brazos del olvido.
 
Louis Aragón

domingo, 12 de enero de 2014

Toda nuestra idiota sinfonía

"No distingue la memoria lo que vi de lo que fui."
Odas de Ricardo Reis - Fernando Pessoa
 
Buscamos un abrazo soñando con escapar muy lejos, fumando de los sueños, esos que nunca se cumplieron. Buscamos las estrellas pero esta ciudad no nos deja. Siempre terminamos caminando bajo la lluvia sin paraguas, pensando que nunca hombre o mujer alguna estuvo bajo esta lluvia. Al fin y al cabo tan sólo estas pocas gotas, en mi paso y en tu paso, lavan hasta nuestra propia tristeza. Pero eso lo supimos desde el principio. La herida es siempre en el costado.
Este animalito que soy, tan peligrosamente humano, apaleado de viejas y antiguas guerras, paladea por fin La Vida. ¡Cómo raspa mi lengua esa palabra! Rosa herida en la tarde, sangre nacida del verbo.
Y así, caminando en el aire y bajo la lluvia, con mi alma de perro, con todo por aprender y perseguido por las balas de mi miedo (y arañas y escorpiones y otros tantos), herido de muerte se inicia el prodigio que debió haber sucedido antes.
¿Cómo fue caer en este simple y maravilloso parpadeo? ¿Cómo fue encontrarte? ¿Cómo fue encontrarte del mismo modo en que se encuentra uno con su propia sombra? ¿Cómo encontré este aire de rayuelas, de mitos y poetas, esta sonrisa mía boba y permanente, esta música antes de ir a dormir?
Aquí te espero en mi piedra, donde antes sólo esperaba el invierno.
Vos lo dijiste mejor que yo: “Shhh, puede que el viento te oiga y quiera su parte.”

Río Gallegos - Enero 2014

lunes, 6 de enero de 2014

La vida furtiva


En la caverna de la soledad
Acrílico de Cecilia Valadez
Seguramente será como ahora. Estaré despierto, caminaré arriba y abajo por el pasillo. Como un minero que surge de un pozo, me subirá desde el silencio de toda la casa, brusco, el ronquido del ascensor. Me detendré a escuchar el abofetear de puertas de metal y los pasos en el rellano y adivinaré el instante en que empezará a temblar la angustia del timbre. Sabré quiénes son. Les abriré enseguida. Todo perdido. Que entren éstos, a quienes tendré que decirles todo.

Gabriel Ferrater

Fantasmas en el parque - Fragmentos

Flagelándonos con las ortigas de la culpa, rogamos que los muertos nos perdonen. ¿Para qué? Para sentir que fuimos perfectos, para corregir el pasado, para que el espejito nos diga siempre la mentira más zalamera. Porque nuestra propia crueldad es la que más nos atemoriza. Porque necesitamos desesperadamente que alguien nos extirpe remordimientos tardíos. ¿Y acaso uno perdona a los muertos?

Sé también por comentarios de antiguas brujas danesas que a los fantasmas no había que dirigirles la palabra, sino esperar que ellos hablaran primero. Y los capaces de dialogar debían ser gente culta, es decir, que hablaran en latín para comprobar si el aparecido era un auténtico muerto humano y no una apariencia demoníaca. Se sabe que los demonios huyen despavoridos del latinazo eclesiástico. Eso era antes. Ahora, uno entra en ciertas empresas y lo recibe un fantasma: señor o señorita sonriente, de uniforme vistoso, es inútil dirigirles la palabra porque son virtuales, puro invento electrónico cuya voz melosa procede de un infierno digital que no admite diálogo sino obediencia.

Lejanías

Sandra Astuena - Proyecto Formato Negro
Fundacruz, Río Gallegos 2013
La mecánica del alma no
significa estar adentro.
Caminar, respirar, ver,
escuchar, los demás,
no significa estar afuera.
El dentroafuera es un temblor tardío
y está ahí:
en una lejanía que mece con palabras
que vencieron al fuego.

Juan Gelman - Mundar

domingo, 5 de enero de 2014

Ya que estamos

De la exposición Alteridad de Nicola Constantino
Complejo Cultural Santa Cruz 2013
Aquello que hay en mí que no soy yo y que busco. Aquello que hay en mí y que a veces pienso que también soy yo y no encuentro. Aquello que aparece porque sí brilla un instante y luego se va por años y años. Aquello que yo también olvido. Aquello próximo al amor que no es exactamente amor, que podría confundirse con la libertad con la verdad con la absoluta identidad del ser y que no puede sin embargo ser contenido en palabras pensado en conceptos no puede ser siquiera recordado como es. Es lo que es y no es mío y a veces está en mí muy pocas veces y cuando está se acuerda de sí mismo lo recuerdo y lo pienso y lo conozco. Es inútil buscarlo; cuanto más se le busca más remoto parece más se esconde. Es preciso olvidarlo por completo, llegar casi al suicidio porque sin ello la vida no vale, porque los que no conocieron aquello creen que la vida no vale, por eso el mundo rechina cuando gira. Este es mi mal, y mi razón de ser.

Mario Levrero - El discurso vacío

sábado, 4 de enero de 2014

Identidad

Fotografía del Archivo Histórico
Provincial de Santa Cruz
Y si se van tus sueños
y olvidan la palabra de los abuelos tus labios
¿a dónde quedan los hijos de la tierra?
¿a quién enseñamos el silencio de nuestros bosques?
Donde sólo florecen nuestros ecos
donde sólo cantan las aves
que conocemos desde tanto tiempo
podemos ir lejos de nuestros montes
ir lejos de nuestras vertientes
para volver, hermano, para volver.
Porque aquí está nuestra tierra
porque aquí está nuestra gente
un espacio del kultrún
donde hoy caminamos mirando las araucarias
donde hoy sonríen nuestros ojos.

María Isabel Lara Millapán - 20 poetas mapuches contemporáneos

Labios libres

Al cabo de las tierras y los días de horarios y partidas y llegadas y aeropuertos comidos por la niebla enfermo de países y kilómetros y rápidos hoteles compartidos. Luego de esperas prisas y rostros y paisajes diferentes y seres encandilados por el olvido o abiertamente besados por la vida. Después de aquella amada y esa otra apenas entrevista mujeres atrapadas por mi soledad y ahogadas por las bellas catástrofes. Luego de la violencia y el deseo de comenzarlo todo nuevamente y los errores y los malentendidos cotidianos y los hábitos torrenciales del trópico y noches acariciadas por el alcohol y tabaco fumado con tanta incertidumbre. Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir y de alguien que yo llamaba Irene de cierta voz cierta manera de clavar los ojos. Al cabo de mi fé en el  entendimiento de los hombres y en el corazón de ciudades y pueblos que nunca sabrán de mí. Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme y comprender que estoy solo pero no estoy solo. Al cabo de amores corroídos y límites violados y de la certidumbre de que toda la vida no es más que los escombros de otra que debió haber sido. Al cabo del hachazo irreparable del tiempo sólo puedo blandir estas palabras esta obstinación de años y distancias que se llama poesía.

Mario Trejo