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domingo, 16 de junio de 2013

1Q84


Supongo que usted todavía es joven no entiende estas cosas. Me refiero a que a medida que pasan los años, la vida no es más que un constante proceso de pérdida. Todo aquello que le importa en la vida va cayendo de sus manos como los pétalos de una flor. Y lo único que obtiene a cambio son imitaciones sin valor. Sus capacidades físicas, sus esperanzas, sus sueños e ideales, certezas y personas amadas: todas esas cosas van desapareciendo una por una de su lado. Se despiden y se marchan o cierto día desaparecen de repente sin previo aviso. Una vez desaparecidas, nunca más podrá volver a tenerlas. Tampoco encontrará nada que las sustituya. Es bastante penoso. A veces resulta de una angustia martirizadora.
 
Murakami

domingo, 5 de agosto de 2012

Sputnik, mi amor


¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan todas y cada una de ellas algo de los demás y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?

Haruki Murakami

domingo, 17 de junio de 2012

Al sur de la frontera, al oeste del sol

En realidad no podía hacer nada. Los fantasmas estaban siempre presentes, aferrándome con fuerza. Cuando llovía, todo era aún peor. Con la lluvia, me asaltaba la ilusión de que, de un momento a otro, iba a aparecer Shimamoto. Ella abría la puerta en silencio y traía consigo el olor a lluvia. Podía imaginar la sonrisa que flotaba en sus labios. Yo decía algo equivocado y ella negaba con la cabeza, en silencio, sin dejar de sonreír. Todas mis palabras perdían fuerza y se iban derramando poco a poco fuera del mundo real como las gotas de la lluvia que se deslizaban por los cristales de la ventana. Esas noches sentía que me ahogaba. Las noches de lluvia deformaban la realidad, distorsionaban el tiempo...

Haruki Murakami