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Mostrando entradas con la etiqueta Juan Gelman. Mostrar todas las entradas
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lunes, 6 de enero de 2014

Lejanías

Sandra Astuena - Proyecto Formato Negro
Fundacruz, Río Gallegos 2013
La mecánica del alma no
significa estar adentro.
Caminar, respirar, ver,
escuchar, los demás,
no significa estar afuera.
El dentroafuera es un temblor tardío
y está ahí:
en una lejanía que mece con palabras
que vencieron al fuego.

Juan Gelman - Mundar

domingo, 15 de diciembre de 2013

Gotán

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
 
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
 
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
 
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.

Juan Gelman

domingo, 8 de diciembre de 2013

El caballo de la calesita - fragmento

Os contaré una historia maravillosa y cierta.
Una tarde (el crepúsculo lentamente caía)
se me llenó la boca de soledad. Desierta
era mi sangre. Mi alma ni un pájaro tenía.
 
Caminaba. A lo lejos se oían los violines
que el crepúsculo toca para verme más triste.
Mi alma se vestía de lentos adoquines.
Mi alma en la soledad no se desviste.
 
Iba sin una luz, sin una rosa.
Sin un poco de mar, sin un amigo.
Me vio el caballo de la calesita, 
me vió tan solo que se fue conmigo.
 
Y ahora en mi corazón y desde entonces,
transitado de niños y de risas,
prisionero en mi música voltea,
gira el caballo de la calesita.
(Tiene el ojo pintado.
Su corazón es de madera limpia)
 
Juan Gelman

domingo, 21 de julio de 2013

de Violín y otras cuestiones


 
¡Quien pudiera agarrarte por la cola
magiafantasmanieblapoesía!
¡Acostarse contigo una vez sola
y después enterrar esta manía!
¡Quien pudiera agarrarte por la cola!

Juan Gelman
(Conversación, óleo de la artista moscovita Larissa Morais)

jueves, 4 de julio de 2013

Te nombraré veces y veces...

Te nombraré veces y veces.
Me acostaré con vos noche y día.
Noches y días con vos.
Me ensuciaré cogiendo con tu sombra.
Te mostraré mi rabioso corazón.
Te pisaré loco de furia.
Te mataré los pedacitos.
Te mataré una con Paco.
Otro lo mato con Rodolfo.
Con Haroldo te mato un pedacito más.
Te mataré con mi hijo en la mano.
Y con el hijo de mi hijo muertito.
Voy a venir con Diana y te mataré.
Voy a venir con José y te mataré.
Te voy a matar derrota.
Nunca me faltará un rostro amado
para matarte otra vez.
Vivo o muerto un rostro amado
hasta que mueras
dolida como estás ya lo sé.
Te voy a matar yo
te voy a matar.

Juan Gelman

domingo, 17 de junio de 2012

El perro


El poema no pide de comer.
Come los pobres platos
que gente sin vergüenza o pudor
le sirve en medio de la noche.
La palabra divina ya no existe.
¿Qué puede hacer el poema,
sino contentarse con lo que le dan?
Después aullará por ahí sin respuesta,
será otro perro perdido
en la ciudad impiadosa.

Juan Gelman

domingo, 27 de mayo de 2012

Poco se sabe

Yo no sabía que no tenerte
podía ser dulce
como nombrarte
para que vengas
aunque no vengas
y no haya sino tu ausencia
tan dura como el golpe
que me di en la cara
pensando en vos...

Gelman.

domingo, 7 de agosto de 2011

Opiniones



Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien.

Un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal.

Un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.


Juan Gelman.

domingo, 26 de junio de 2011

Despedida.

Me despido de este país.
Me despido de mis amigos,
de mis enemigos.
Amigos:
sólo quiero recordarles
que no dejen de ser mis amigos.
Sólo quiero recordarles
que no me olviden
a la marcha del tiempo,
a la marcha del tren
en que me vaya,
que borran las huellas de la
amistad lejana.

Marcelo Ariel Gelman Schubaroff (1956-1976).
Estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Era poeta y periodista independiente, como su padre el famoso poeta Juan Gelman. Secuestrado el 24 de agosto de 1976 junto a su esposa María Claudia García de 19 años, se habían casado en julio y María Claudia tenía 7 meses de embarazo. Marcelo siempre había estado interesado en la lucha por la justicia y había militado en distintos movimientos, pero ninguno lo había convencido. Aparentemente au nombre apareció en la agenda de una desaparecida que había pertenecido a la ERP. Fue trasladado al campo de detención Automotores Orletti (centro de operaciones clandestinas argentino-uruguayo del Plan Cóndor) y asesinado en ese mismo lugar dos meses después de un tiro en la nuca. Su cuerpo fue escondido dentro de un tambor de 200 litros relleno de cemento y arena. Sus restos fueron exhumados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 1989. No dejó libro de poesía editado.
María Claudia por su parte fue trasladada a Montevideo clandestinamente a mediados de octubre de 1976. Al momento del parto, fue llevada al Hospital Militar de las Fuerzas Armadas, donde dio a luz una niña. La pudo amamantar por unos días y luego se la sacaron. De allí a un centro clandestino del Ejército conocido como Valparaíso. donde su rastro se pierde.
La niña quedó en manos de un capitán de policía (ya fallecido) desde enero de 1977, quién la anotó como hija propia y la crió.
Luego de una intensa búsqueda de la niña en Argentina y Uruguay, se confirmó su identidad en el año 2000. La muchacha, María Macarena, se pudo entonces reencontrar con su familia nativa.

Estas visitas que nos hacemos,
vos desde la muerte, yo
cerca de ahí, es la infancia que pone
un dedo sobre el tiempo y dice
que desconocer la vida es un error.
Me pregunto por qué
al doblar una esquina cualquiera
encuentro tu candor sorprendido.
¿El horror es una música extrema?
Las penas llevan a tu calor
cantado en lo que soñaste,
las casas de humo donde vivía el fulgor.
De repente estás solo.
Huelo tu soledad de distancia
obediente a sus leyes de fierro.
El pensamiento insiste en traerte y devolverte
a lo que nunca fuiste.
Tu saliva está fría.
Pesás menos que mi deseo,
que la lengua apretada del aire.
 
Poema de Juan Gelman a Marcelo