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lunes, 10 de marzo de 2014

Poema de amor a la mujer robot

Nicola como María según Metrópolis I - 2008
Muestra Alteridad de Nicola Constantino
Complejo Cultural Santa Cruz 2013
 Desde el presente el pasado se ve
como una sucesión de cuadros.
Plateado y negro.
Cuando Freder vió a María
por primera vez se tocó el corazón
Me dijeron. Se entiende. Con esos ojos María.
A mí en cambio me tocaron otros ojos.
Durante años vi al maestro Rotwang
trabajar en ella.
Verla caminar por primera vez
me hizo llorar.
Rotwang siempre habla del pasado,
y a veces, del futuro.
El y su mano nueva.
Nicola como María según Metrópolis II - 2008
Muestra Alteridad de Nicola Constantino
Complejo Cultural Santa Cruz 2013
Al final las cosas se desbordaron.
Estallaron.
No voy a contar eso. Ya lo conocen.
Cuando ya nadie la miraba
pude rescatarla.
En esta ciudad todo se perdona m
enos vivr en el pasado.
Eso es imperdonable.
Libre del influjo de Rotwang
ella puede al fin
funcionar de acuerdo a mis deseos.
Ansío que su deseo
sea permanecer conmigo.
Pero en eso mejor ni pensar.

Fernando Calví (historia de un amor imposible, dedicado a María de Metrópolis)

domingo, 9 de marzo de 2014

Allí donde nunca he viajado - Fragmento

Audrey Hepburn en Breakfast At Tiffany's
Allí donde nunca he viajado...
más allá de toda experiencia
tus ojos están en silencio.

Con sólo mirarme me liberas
aunque haya estado cerrado como un puño
tú siempre me abres pétalo a pétalo
como la primavera abre.

No sé que tienes, que me cierras y me abres,
aunque algo me dice que la voz de tus ojos
es más profunda que todas las rosas.

Nadie, ni siquiera la lluvia
tiene manos tan pequeñas.

E. E. Cummings

domingo, 26 de enero de 2014

Libro del frío - Fragmento

Expectation - Slawek Gruca
Tu nombre fue sólo viento en los labios de los suicidas. Tu rostro fue labrado por la lluvia: sobre la ciega máscara aparecían surcos miserables y párpados y una boca amarilla, pero siguió lloviendo y, un instante, bajo las hebras transparentes, tu rostro fue posible y su belleza se confundía con la luz, pero siguió lloviendo y se perdió como la tierra desgastada por el llanto.
Indescifrables son tu nombre y tu rostro; quizá no has existido, sin embargo, has llegado a la vejez y haces gestos impuros, también indescifrables.

Antonio Gamoneda

domingo, 29 de diciembre de 2013

El bello error o de la delicadeza de existir

Hablaré de aquella cuyas piernas se asemejan a un gesto.
la que se arroja desde lo alto de sus ojos
desde lo oscuro de su cuerpo
la que me quiere con delirios
con escándalos y silencios
la que tiene palabras para los otros
y una sonrisa para nuestro secreto
la que dispone de un minuto para el mediodía
de su vida para siempre
de mi amor para la eternidad
ella que tiene la debilidad de esperarme
y la manía de quererme
tú donde el error se hace acierto o belleza
tú que tienes la delicadeza de existir.
 
Mario Trejo

domingo, 8 de diciembre de 2013

Eres un buen momento para morirme

Detalle de El Beso de Gustav Klimt
Amaneciendo y anocheciendo a un mismo tiempo, cariño, ¿no es ésta la forma en que te gustaría vivir? En mi cabeza hay un álbum de fotos amarillentas y lo voy completando con mis ojos, con los más leves ruidos, atrapando olores en el aire y en cada sueño que sueño. ¿Sabes una cosa, pequeña? La última página de mi álbum tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio, un disco de rock´n´roll y calcetines de colores. Mis ojos han sido rápidos, te he hecho el amor con la ropa puesta a través de una larga pajita dorada mientras cruzabas la calle con el cabello ardiendo. Pero ahora son tus pies quienes dan mis pasos, así que no te equivoques pues me caería. Te bebo en cada vaso de agua que sacia mi sed, mis palabras son claras como niños pequeños o espesas como semen empapando cortinas, pero hoy tengo que inventar un nuevo idioma para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos y los gritos de euforia de la gente que vive en tu cabeza. Debes saber que a veces soy como un entierro interminable, siempre triste y azul subiendo y bajando por la misma calle. Pero otras veces soy un río de risa corriéndome por toda la ribera, haciendo el amor a la mar, una felicidad contagiosa, un revólver de amor, nena, y voy a disparar justo a tu corazón ¡bang bang! ¿te di? Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte, montaña de aguardiente y tarde rojiza. Eres un buen momento para morirme.

Félix Francisco Casanova

jueves, 21 de noviembre de 2013

Voy a invitarte un par de cervezas

Voy a invitarte un par de cervezas y hablaremos del amor y otras idioteces. Al tercer trago nos pondremos filosóficos, discutiendo teorías existenciales sobre sí fue lo nuestro un amor de locos. Si tenemos suerte y hay buena música bailaré contigo como en otras noches. Si te vuelvo a ver, olvida el café o el helado, te invito un tequila o un ron añejado y me cuentes sin remordimientos, como o de qué forma me olvidaste si yo aún estoy aquí, planeando tu encuentro imaginario.

J. A. Cedeño

martes, 12 de noviembre de 2013

La pequeña Norma Jeane

Diosa y mortal, mujer y niña, virgen y puta, la actriz ha recorrido por completo el imaginario simbólico.
Quizás Marilyn Monroe representó nuestra última y más amada santa del siglo. Su maravilloso cuerpo fue sacrificado a su público como adoración. La muerte prematura constituye una trágica pero también necesaria condición para ser santificada.
(All the available light : A Marilyn Monroe reader de Yona Zeldis McDonough)
Es una hermosa criatura. No lo digo en el sentido evidente, en el aspecto quizá demasiado evidente. No creo que sea actriz en absoluto, al menos en la acepción tradicional. Lo que ella posee, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia brillante, nunca emergería en el escenario. Es tan frágil y delicada que sólo puede captarlo una cámara. Es como el vuelo de un colibrí: sólo una cámara puede captar su poesía (...) Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida? (Una adorable criatura de Truman Capote)

domingo, 6 de octubre de 2013

Diario de un Seductor - Fragmento

Nada poseo y nada deseo poseer. No amo nada y nada tengo que perder, pero no por esto me hice más digno de ti, de ti que desde hace mucho tiempo estás cansado de arrancar a los hombres lo que ellos aman, cansado de sus cobardes suspiros, de sus cobardes súplicas. Sorpréndeme, estoy preparado. Ninguna apuesta, pelearemos por honor. Muéstrame a ella, muéstrame una posibilidad que tenga toda la apariencia de una imposibilidad, muéstramela incluso entre las sombras del infierno e iré a buscarla. Deja que ella me odie, me desprecie, me muestre indiferencia, ame a otro. Yo no tengo miedo; pero mueve las aguas, rompe la calma. Dejarme morir de esta forma de inanición es algo miserable, no digno de ti, que imaginas ser más fuerte que yo.

Sören Kierkegaard (Óleo: Una promesa de Grant Avakyan, 2001)

lunes, 11 de febrero de 2013

Nocturno VIII

Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte.
Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.

Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.

Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.

Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen en tu sueño.

Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
la gran noche que tiembla de un extraño deseo.

Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.

Y ya ves: me contento con cerrar bien los ojos
y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.


José Ángel Buesa

domingo, 28 de octubre de 2012

Dónde estés


(Artista: Irene Gendelman)

Una luz de oscuridad elocuente
estará al borde de donde has estado
en estos tiempos de sonrisas
y tomas y explosiones
que son el ritmo mayor
que parece -más que un otoño-
un verano pleno de elocuencias.

Francisco Pinzón Bedoya

domingo, 7 de octubre de 2012

de Esto es así


Pero son tus ojos, el fondo de tus ojos lo que vale. El espíritu que le dicen, la condición de algo. Venga la sombra con su seco alarido. Mude el color, la gracia de este atardecer. A quién le importa. Ahí estás vos, con el perfume de una flor en tus ojos.

Javier Adúriz

domingo, 12 de agosto de 2012

Ne me quitte pas


No me dejes, no me dejes.

Yo te ofreceré perlas de lluvia
venidas de países donde no llueve...

No me dejes, no me dejes...

Yo me ocultaré para mirarte bailar y sonreír
y escucharte cantar y después reír.
Déjame volverme la sombra de tu sombra
la sombra de tu mano, la sombra de tu perro.
No me dejes, no me dejes...

domingo, 5 de agosto de 2012

Las fugaces



Entonces, en las noches de hastío,
poblando nuestra soledad
con los fantasmas del recuerdo,
lloramos los labios ausentes
de todas las bellas fugaces
que no supimos retener.

Georges Brassens

sábado, 28 de julio de 2012

Ese otro camino

El único combate es el silencio de tu alma.
Estás atrapado en el más profundo de los calabozos. Ya no hay luz, ni esperanzas, ni ilusiones, te lo han quitado todo. Porque todo, todo, es nada.
Sólo queda esa oscura maravilla que nos vigila y nos espera. Ese otro camino. El final a tanta nada.

Silvana Moschen (Cerca, Rosario siempre estuvo cerca)

lunes, 16 de julio de 2012

Ella

Viene despacio, entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias.
(...)
Viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
Viene despacio, entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después se vuela azul como la tarde.

Jorge Boccanera

domingo, 24 de junio de 2012

A bailar

Vamos!... A bailar!...
tal vez no vuelvas a verla nunca,
y el último tango perfuma la noche
y este es el tango que dice el adiós...

Quedará el salón vacío
con un montón de esperanzas
que irán camino al olvido...
A bailar, a bailar
que la orquesta se va!

Homero Expósito

Así se baila el tango - Acuarela de Miguel Angel Bia


domingo, 17 de junio de 2012

Aunque tú no lo sepas

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos,
paseamos por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento
espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
 
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Luis García Montero

viernes, 18 de mayo de 2012

de La hija del fletero

Pero dos que se quieren
se dicen cualquier cosa
¡Ay! si pudieras recordar sin rencor.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

martes, 24 de enero de 2012

El coleccionista de recuerdos


El día que esos ojos negros de gato a medianoche, amarillos y de oscuros y perversos brillos me miraron desafiantes saliendo del hampa, supe que eran esos y no otros los que alguna vez había soñado encontrar.
Si existía una razón para que la inocencia dejara de ser, para anhelar mancharse de noche, eran unos ojos como esos que en sueños me miraron una vez y se escondieron en la sombra.
Cada noche regresé esperando encontrarlos de nuevo, y cada noche eran distintos, eran de otro los dientes y los mordiscos. Caminé vagabundo y errante por las sombras y parajes desiertos donde la luz no se atrevía a llegar. Conocí la maldad y a monstruos de monstruosas mutaciones. Besé tentáculos y cuernos, ponzoñas y aguijones, bebí venenos dulces y amargos y fui mas allá, al limite, donde ya no se puede asegurar si la vida ha dejado de ser realidad para convertirse en sueño, o si el purgatorio y el infierno se encuentra a unos pocos metros del centro, pero de noche.

Daniel Pit.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Anónimo

Cada amanecer perseguía a su sombra. Corría tras ella con la intención de alcanzarla, de darle una mordida en la yugular y acabar de una vez con ella. No podía soportar más que le fuera infiel cada noche cuando la luz dormía, y él sentía cómo a hurtadillas lo abandonaba. Era su única compañía.

Fue la última mañana cuando decidió esperarla junto a la ventana y, con los primeros rayos del sol, saltar al vacío, arrastrando así a su sombra junto a él y al amor hacia el mundo de los sueños perdidos.