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Mostrando entradas con la etiqueta Edgar Allan Poe. Mostrar todas las entradas
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jueves, 26 de diciembre de 2013

El gato negro

No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido.

Poe, Edgar Allan

lunes, 9 de julio de 2012

El corazón delator

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

Poe.

lunes, 20 de febrero de 2012

Poe, Edgar Allan


A veces tengo miedo de mi corazón, de su hambre constante de lo que sea que quiere. La forma en que se detiene y comienza otra vez.

domingo, 29 de enero de 2012

El cuervo - Fragmento


¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva
sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas
si en el remoto Edén tendrá en sus brazos
a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos
a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!
Y el cuervo dijo: Nunca más.

Poe.

miércoles, 13 de julio de 2011

El corazón delator - Final

Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!


-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!


Edgar Allan Poe.

lunes, 18 de octubre de 2010

Solo (Fragmento)

Desde mi infancia no he sido como otros fueron, no he visto como otros vieron.
Mis pasiones no surgieron de la misma primavera,
mis penas no brotaron de la misma fuente.
No conseguí acompasar
mi corazón para divertirme con el ajeno.
Y todo lo que amé, lo amé solo.

Edgar Allan Poe