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domingo, 4 de mayo de 2014

Policronías

La conversación - Peter Sussman
Es increíble pensar que hace doce años cumplí cincuenta, nada menos. ¿Cómo podía ser tan viejo hace doce años?
Ya pronto serán trece desde el día en que cumplí cincuenta. No parece posible. El cielo es más y más azul, y vos más y más linda. ¿No son acaso pruebas de que algo anda estropeado en los relojes?
El tabaco y el whisky se pasean por mi cuarto, les gusta estar conmigo. Sin embargo es increíble pensar que hace doce años cumplí dos veces veinticinco.
Cuando tu mano viaja por mi pelo sé que busca las canas, vagamente asombrada. Hay diez o doce, tendrás un premio si las encontrás. Voy a empezar a leer todos los clásicos que me perdí de viejo. Hay que apurarse, esto no te lo dan de arriba, falta poco para cumplir trece años desde que cumplí los cincuenta.
A los catorce pienso que voy a tener miedo, catorce es una cifra que no me gusta nada para decirte la verdad.

Cortázar - Nairobi 1976

domingo, 8 de diciembre de 2013

Julio - 1976

Yo creo que no se puede leer escuchando música porque eso supone un doble desprecio o un desprecio unilateral, o se desprecia la música o se desprecia lo que se está leyendo. La música es un arte tan absoluto, tan total como la literatura y el músico exige que se le escuche ""full time" lo mismo que cualquiera de nosotros cuando escribimos. Personalmente me apenaría, me decepcionaría enterarme de que alguien a quien estimo intelectualmente ha leído un libro de cuentos mío al mismo tiempo que estaba escuchando una fuga de Bach o una ópera de Brecht. En cambio puedo sí, leer mientras espero en un aeropuerto o a alguien en un café porque ésos son los vacíos, los tiempos huecos que uno no ha buscado por sí mismo sino que los horarios de la vida, digamos, te condenan de golpe a media hora de espera y entonces tener un libro en el bolsillo y concentrarse en él en ese momento por un lado anula el tiempo del reloj y por otro lado te crea una sensación de plenitud. 

Julio (Entrevista realizada por Sara Castro-Klaren en Francia)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El poeta propone su epitafio

Por haber mentido mucho ganó un cielo
mezquino, a rehacer todos los días.
Por ser traidor hasta con la traición,
lo amaban las gentes honorables.
Exigía virtudes que no daba
y sonreía para que olvidaran.
No vivió. Lo vivían, un cuerpo despiadado
y una perra sedienta, Inteligencia.
Por no creer más que en lo bello
fue basura entre basuras
pero miraba todavía el cielo.
Está muerto, por suerte.
Ya andará algún otro como él.

Julio

jueves, 10 de octubre de 2013

Cartas a los Jonquières

…La resolución de ese gran enigma consistente en saber para qué cuernos está uno aquí, y por qué le ha sido dada una facultad expresiva peculiar, sólo puede quizá entreverse al cabo de una extenuante cacería espiritual. Es aquí donde el viaje, el amor, la felicidad y la infelicidad se insertan como llaves en la medida en que uno los provoque. Para mi vecino de al lado (un plácido biólogo) París es —sic— “una ciudad incómoda donde no hay buenos cafés.” Para mí, en el apéndice de experiencias a veces extenuantes, esto es el punto donde la placa del microscopio se vuelve de pronto nítida después de tanta vida pasada en el ajuste minucioso del lente. No dura más que un segundo, pero en ese segundo. Veo lo que yo tendría por hacer si no fuera tan incapaz. Veo lo que espera del otro lado de esto que llamamos realidad. Cuando recaigo en el poema sé que lo que escribo tiene menos de creación que de mostración. En Buenos Aires inventaba; aquí siento (¡tan raramente, pero con tanta fuerza!) que nada verdadero es inventado…

Julio Cortázar - 30 de mayo de 1952

domingo, 6 de octubre de 2013

A los cronopios de la acción poética interamericana.

Mi indignada aportación a este nefasto primer encuentro de la Acción Poética Interamericana es la siguiente: Cronopios de la tierra americana, muestren sin vacilar la hilacha. Abran las puertas como las abren los elefantes distraídos, ahoguen en ríos de carcajadas toda tentativa de discurso académico, de estatuto con artículos de I a XXX, de organización pacificadora. Háganse odiar minuciosamente por los cerrajeros, echen toneladas de azúcar en las salinas del llanto y estropeen todas las azucareras de la complacencia con el puñadito subrepticio de la sal parricida.
El mundo será de los cronopios o no será, aunque me cueste decirlo porque nada me parece más desagradable que saludarlos hoy cuando en realidad me resultan profundamente sospechosos, corrosivos y agitados. Por todo lo cual aquí va un gran abrazo, como le dijo el pulpo a su inminente almuerzo.

Julio Cortázar - París, 1964

lunes, 19 de agosto de 2013

Alejandra

Puesto que el Hades no existe,
seguramente estás allí,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
dando por óbolo un cuaderno
o un lápiz de color.
—Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.


Julio - Octubre 1972
Revista Desquicio N° 4 - París

martes, 30 de julio de 2013

Diario de Andrés Fava - Fragmento


Sospechaba, de niño, que ponerle nombre a una cosa era apropiármela. No bastaba eso, necesité siempre cambiar periódicamente los nombres de quienes me rodeaban, porque así rechazaba el conformismo, la lenta sustitución de un ser por un nombre.

Julio

 

domingo, 16 de junio de 2013

Carta a una señorita en Paris

Entonces está el amanecer y una fría soledad en la que caben la alegría, los recuerdos, usted y acaso tantos más. Está este balcón sobre Suipacha lleno de alba, los primeros sonidos de la ciudad. No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales.

Julio Cortázar

lunes, 29 de abril de 2013

Los Premios

Vivimos quejándonos de que nunca ocurre nada interesante -dijo Claudia-. Pero, cuando ocurre la mayoría se inquieta. No sé lo que piensan ustedes, por mi parte los trenes fantasmas me divierten mucho más que el ferrocarril del General Roca. 
 
Julio.

domingo, 21 de abril de 2013

Julio Cortázar, Alcor, 1964

Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños. Hay que seguir soñando hasta abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y lo tangible, hasta realizarnos y descubrirnos que el paraíso estaba ahí, a la vuelta de todas las esquinas.

Julio.

domingo, 10 de marzo de 2013

Peripecias del agua

 
Basta conocerla un poco para comprender que el agua está cansada de ser un líquido. La prueba es que apenas se le presenta la oportunidad se convierte en hielo o en vapor, pero tampoco eso la satisface; el vapor se pierde en absurdas divagaciones y el hielo es torpe y tosco, se planta donde puede y en general sólo sirve para dar vivacidad a los pingüinos y a los gin and tonic. Por eso el agua elige delicadamente la nieve, que la alienta en su más secreta esperanza, la de fijar por sí misma las formas de todo lo que no es agua, las casas, los prados, las montañas, los árboles...

Julio

domingo, 7 de octubre de 2012

Hablen, tienen tres minutos


De vuelta del paseo donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento, y bebí una botella de Beaujolais para bajar al pozo donde bailaba un oso luna, en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel y sé que estaré solo en la ciudad más poblada del mundo.

Julio

domingo, 15 de julio de 2012

Java

Nos quedaremos solos y será ya de noche.
Nos quedaremos solos mi almohada y mi silencio
y estará la ventana mirando inútilmente
los barcos y los puentes que enhebran sus agujas.
Yo diré: Ya es muy tarde.
No me contestarán ni mis guantes ni el peine,
solamente tu olor, tu perfume olvidado
como una carta puesta boca abajo en la mesa.
Morderé una manzana fumaré un cigarrillo
viendo bajar los cuernos de la noche medusa
su vasto caracol forrado en terciopelo.
Y diré: Ya es de noche
y estaremos de acuerdo, oh muebles oh ceniza
con el organillero que remonta en la esquina
los tristes esqueletos de un pez y una amapola.
C’est la java de celui qui s’en va-
Es justo, corazón, la canta el que se queda,
la canta el que se queda para cuidar la casa.

martes, 19 de junio de 2012

Background

Sé que los sueños pueden traerme el horror como la delicia, llevarme al descubrimiento o extraviarme en un laberinto sin término; pero también sé que soy lo que sueño y que sueño lo que soy. Despierto, sólo me conozco a medias, y el insomnio juega turbiamente con ese conocimiento envuelto en ilusiones; mi mandala me ayuda a caer en mí mismo, a colgar mi conciencia allí donde colgué mi ropa al acostarme.

Si hablo de esto es porque al despertar arrastro conmigo jirones de sueños pidiendo escritura, y porque desde siempre he sabido que esa escritura -poemas, cuentos, novelas- era la sola fijación que me ha sido dada para no disolverme en ése que bebe su café matinal y sale a la calle para empezar un nuevo día. Nada tengo en contra de mi vida diurna, pero no es por ella que escribo.

domingo, 17 de junio de 2012

Buenas salenas cronopio cronopio

Y llegó aquel cassette que traía su voz grave y ese estremecimiento que provocaba escucharlo pronunciar "Rocamadour, bebé Rocamadour" con la erre afrancesada. Y la foto inmortal de Sara Facio, el retrato inoxidable del mayor de los cronopios. Y la alegría, claro, la inmensa alegría de haberme cruzado en el camino con ese niño grande fascinado por las palabras que, riéndose de la solemnidad ajena, se dedicó a abrir puertas para ir a jugar, y las encontró. No tiene sentido, me parece, veinticinco años después, incurrir en la melancolía y experimentar con retroactividad el duelo que no viví. Tampoco me interesan demasiado ya los sesudos análisis académicos acerca de sus aportes técnicos y teóricos a la narrativa contemporánea. Prefiero apoyarme en mi perspectiva de lector y recordarlo con la gratitud que sólo puede despertar quien nos ha obsequiado el placer de páginas inolvidables. El mejor homenaje que se le puede rendir, creo, es seguir leyéndolo. Y, por supuesto, continuar siendo unos cronopios irredimibles, eternamente extranjeros en este mundo armado tan pero tan a la medida de los famas.

Alfredo Di Bernardo
(de Crónicas del Hombre Alto - Marzo de 2009)

domingo, 10 de junio de 2012

Las muchas edades de Julio - Primera parte.

De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético. Traductor público nacional. Gran oficio para una vida como la mía en ese entonces, egoístamente solitaria e independiente.

Entrevista a Cortázar en Life - Enero de 1968.

lunes, 28 de mayo de 2012

Los autonautas de la cosmopista

A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato. Bien sé, Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado precederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí a su término pero que sigue, sigue en nuestro dragón, sigue para siempre en nuestra autopista.

Julio y Carol Dunlop (Esa mirada, la de ella, "tal vez sea eso un árbol o tal vez el amor.")

domingo, 27 de mayo de 2012

62/Modelo para armar

No se lo diría nunca, que su nombre me llegaba como los perfumes que atraen y repelen a la vez, como la tentación de acariciar el lomo de una ranita dorada sabiendo que el dedo va a tocar la esencia misma de la viscosidad. Cómo decirlo a nadie si tú mismo no podrías saber que la mención de tu nombre, el paso de tu imagen en cualquier recuerdo ajeno me desnuda y me vulnera, me tira en mí misma con ese impudor total que ningún espejo, ningún acto amoroso, ninguna reflexión despiadada pueden pueden dar con tanto encono; que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador, el que por quererme y ser querido me despoja y me desnuda y me hace verme como soy.

Julio.

domingo, 8 de abril de 2012

Ciao Verona

El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en soledad.
Detrás de este triste espectáculo de palabras tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas, de que no me haya muerto del todo en tu memoria.

Julio (Retrato de Marcelo "Chelo" Candia)