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domingo, 6 de octubre de 2013

Mi propio obituario - Fragmentos


Sí, viví hasta el fin en San Joaquín de Flores, en Heredia, una provincia de Costa Rica. Nadie se pierde allí, en ese pueblo de un metro cuadrado. Cuando me preguntaron por mi vida, amores e historias, siempre respondí con otra pregunta:¿me dice la dirección? Tuve vida, amores e historias por país, por lugar, por calle.México fue mi hogar. Claro, siempre seré mexicana, tuve papeles. Yo adopté mi pasaporte. Pregunte a cualquiera. Hasta a la Muerte le canté rancheras. Viví en casa de Frida (Kahlo); tomé todo el alcohol con Diego (Rivera); comentan que inspiré a Juan (Rulfo); lloré con Agustín (Lara). Ellos murieron. Ahora me tocó a mí.
Cuando necesitaba desacelerar el paso del tiempo venía a Costa Rica, a San Joaquín, donde vive mi familia. Allí nada sucede. Sola, comí, leí, dormí, pensé. No hubo más que resentimiento. No fui nadie allí. No existí. Fui un ser rarísimo que no existió. Desconcertante. Se hablaba de mí sin hablar. Allí aprendí la soledad de Neruda. Me encontré mil veces recordando a Lorca:

Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.

Aunque me dejó tirada en cada borrachera, amé a Joaquín (Sabina). Siempre juntaba papeles sucios en los bares para escribirme cartas de amor: sí, del suelo, arrugados. Siempre me mandaba recados con cochinadas. Chavela: “voz de rayo de lunallena”. Nos amamos. Amé a su esposa. Mi lengua libre fue amiga y enemiga. Por ella, mi cuenta está hoy en cero: sin deudas. No le debo nada a nadie. Ya dejé el bulevar de los sueños rotos. Lo que quise hacer lo hice: soy Chavela Vargas, la Vargas.
Mi Gabo. Con él almorcé una vez al año en cualquier país, hasta casi el último momento, aunque tenía dos años de no buscarme. Cuando me llevó a Aracataca, entendí que Cien años de soledad se escribió sola, cada rostro de esa Macondo fue retratado en las cuatrocientas tantas páginas.
Que las feministas no me lloren, que no me salgan con películas documentales. Si no es Pedro (Almodóvar) no es ninguno. Ya que no me hablen de moral; no es ni doble ni triple: eso ya pasó de moda. Hoy es moral o pornografía.
En las manos llevo la gloria. Yo me he muerto sin agonía. Morí de pie en un escenario, gritando La canción de las cosas simples, como soy, como fui. Todo el dinero lo regalé. No traje nada. No dejé nada.
Soy una mujer, orgullosa de ser mujer. Eso no se pierde con la muerte. No me hubiera gustado ser macho. Pasé muchas amarguras por mi carrera, pero todas las olvidé cuando alcancé la gloria. Mi vida la pasé peleando por tener y por no tener, por cosas hermosas y feas, cosas que no existen, hasta que no tuve por qué pelear. Por eso ya no estoy. Este ya no es mundo mío.
Una vez salí de los infiernos, pero lo hice cantando; lo hice ayer, hoy lo vuelvo a hacer, esta vez más fuerte: gritando una de José Alfredo (Jiménez). Un balazo y tres tequilas.
No tengo dirección. Soy de todas partes y de México. Mi domicilio, desconocido. Canto. Canté. No tomo. No hay más que una Chavela, la Vargas.

domingo, 11 de agosto de 2013

Los que aman y no

Las personas, simplemente, aman o no aman. Los que aman, lo harán siempre a todas horas, intensa y apasionadamente. Los que no aman, jamás se elevarán ni un centímetro del suelo. Hombres y mujeres grises, sin sangre.

Doña Chavela

miércoles, 3 de julio de 2013

En un rincón del alma de la Chamana


Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ese es el precio que tienes que pagar: la soledad.

Doña Chavela

domingo, 5 de agosto de 2012

Y nos vamos un poco todos con ella


Hoy murió Doña Chavela. Tal parece que 93 años fueron suficientes razones para que su corazón dijera "hasta aquí llegamos Chamana, hora de partir". Hora de descorrer las cortinas y abrir las ventanas y dejar que vuele como vivió, salvaje y libre, la Dama Chavela.
Se nos fué la Macorina y los días son todos lunes y por la mañana y las amarguras vuelven a ser amargas.

Ojalá que te vaya bonito.

domingo, 22 de abril de 2012

Con voz de rayo de luna llena


Se escapó de cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
quien supiera reír
como llora Chavela...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Doña Chavela según Almodóvar


De pasión justamente, es de lo que hablan las canciones de Chavela. Para mí cada concierto de Chavela es un ritual religioso. En estos ritos es sacerdotisa, diosa y penitente y la materia de la que nos habla, de la que nos canta y la materia que nos cuenta es una muy dolorosa pero a la vez imprescindible para sentirse vivo y para vivir... habla básicamente del amor. Es muy difícil hablar del amor y es muy difícil cantarle, sin embargo ella lo hace de un modo transparente.
Cuando Chavela abre los brazos, no sé cómo me atrevo, yo no creo que haya escenario suficientemente grande como para contenerlo. Yo no he visto a nadie que abra los brazos como ella. Tal vez Cristo en la cruz, pero a él no le conoci.


Pedro Almodóvar.