Todo aquel tiempo fue como un largo sueño. La ciudad estaba llena de dormidos despiertos que no se escapaban realmente a su suerte sino a esas pocas veces en que, por la noche, su herida, en apariencia cerrada, se abría bruscamente. Y despertados por ella con un sobresalto, tanteaban con una especie de distracición sus labios irritados, volviendo a encontrar en un relámpago su sufrimiento, súbitamente rejuvenecido y, con él, el rostro acongojado de su amor.
Nada en el mundo merece que se aparte uno de los que ama. Y sin embargo, yo también me aparto sin saber por qué.
Camus
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jueves, 21 de noviembre de 2013
lunes, 9 de abril de 2012
La belleza y los humillados
Está la belleza y están los humillados. Por difícil que sea la empresa quisiera no ser nunca infiel ni a los segundos ni a la primera.
Albert Camus
domingo, 9 de octubre de 2011
La Peste - fragmento
La peste habia quitado a todos la posibilidad de amar e incluso de amistad, pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya más que instantes.
Albert Camus.
Albert Camus.
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