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domingo, 22 de junio de 2014

La mala racha

Mural del colectivo de arte Kalimocho - Plaza seca del Complejo Cultural Santa Cruz
Mientras dura la mala racha, pierdo todo.
Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria:
pierdo llaves, lapiceras, dinero, nombres, caras, palabras.

Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal
y me piensa peor, o pura casualidad,
pero a veces el bajón demora en irse
y yo ando de pérdida en pérdida,
pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco,
y siento miedo, mucho miedo
de que se me caiga la vida en alguna distracción.

Eduardo Galeano

domingo, 1 de junio de 2014

Celebración de la risa

Obra expuesta por los alumnos del profesorado
de Artes Visuales durante el 54° aniversario
del Conservatorio Provincial de Música
Eugenio Rosso - Mayo 2014
Donde él estaba, recuerda el hijo, ocurría la risa. De todas partes acudían a reírse cuando él contaba, y se agolpaba el gentío. En los velorios, había que levantar el ataúd para que cupieran todos. Y así el muerto, se ponía de pie para escuchar con el debido respeto, aquellas cosas dichas con tanta gracia. Y de todo lo que José Luis aprendió de su padre, eso fue lo principal: Lo importante es reír -le enseñó el viejo-. Y reír juntos.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

viernes, 15 de noviembre de 2013

Hombre que bebe solo - Fragmento

Humo - Maximiliano López
Muestra Paracaidistas 2013
Complejo Cultural Santa Cruz
La lluvia arrecia. Llueve desde lejos; la lluvia se abate contra las ventanas del café del griego y hace vibrar los vidrios. La única lámpara, amarilla, luz enferma, oscila desde el techo. En la mesa del rincón, no hay ninguna muchacha tomándose un cortado ni fabricando un barquito con el papel del azúcar para que el barquito navegue en el vaso de agua y naufrague. Hay un hombre que mira llover en la mesa del rincón y ninguna otra boca fuma de su cigarrillo. El hombre escucha voces que caen desde lejos y dicen que juntos somos poderosos como dioses, y dicen: así que no valía la pena, todo ese dolor inútil, esta basura. El hombre las escucha, esta mentira, estatua de hielo, como si no llegaran desde lo hondo de la memoria de nadie y fueran capaces de sobrevivirlo y quedarse flotando en el aire, en el aire que huele a perro mojado, diciendo: me gusta gustarte, hermosa mía, mi lindísima, cuerpo que yo completo, me rozás con las puntas de los dedos y me sale humo, nunca me pasó, nunca me pasará, y diciendo: ojalá te enfermes, que todo te salga mal, que no puedas seguir viviendo. Y también: gracias, es una suerte que existas, hayas nacido, estés viva, y también: maldigo el día en que te conocí.
Sobra sombra - Maximiliano López
Muestra Paracaidistas 2013
Complejo Cultural Santa Cruz
Como ocurre siempre que las voces llegan, el hombre siente una acosadora necesidad de fumar. Cada cigarrillo enciende el siguiente mientras las voces van cayendo, trepidantes, y si no fuera por el vidrio de la ventana es seguro que la lluvia le lastimaría la cara.

Eduardo Galeano - Vagamundo y otros relatos

sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Cómo pudimos?


Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión. Merecíamos desprecio o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos poca cosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo. Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos. Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?

Eduardo Galeano - Espejos

lunes, 6 de mayo de 2013

La canción de nosotros

¿Dónde están los cuerpos que se buscaron y se ataron entre sí con nudos de músculos y maravillas y ciegamente creyeron que seguirían para siempre mojados de esos jugos y muertos sólo de risa?

Nosotros cantadores, nosotros hacedores: antes de que empezara este largo penúltimo día, ¿cómo éramos? ¿Éramos quiénes?
El viento anda de dueño de los restos del naufragio y nos arroja adonde quiere. ¿No volverán a juntarse nunca los pedazos que nos hicieron posibles?
 
Eduardo Galeano


martes, 12 de marzo de 2013

La pálida

 
Mis certezas desayunan dudas. Y hay días que en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

domingo, 25 de noviembre de 2012

de Días y noches de amor y de guerra


El Che Guevara se delataba, como todos, por los ojos. Recuerdo su mirada limpia, como recién amanecida: esa manera de mirar de los hombres que creen... 

Eduardo Galeano.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Estar solo



Uno necesita estar solo muchas veces en la vida. Y estar solo puede no ser estar solo en el sentido estricto de “estar solo”; porque como vos decías con mucha razón: uno muchas veces puede estar acompañado por las voces de la tierra, por las voces de la noche, por las voces de su propia memoria que te acompañan aunque no quieras. Uno nunca está de veras solo. Pero digamos que dentro de lo que sería esa soledad relativa, elegir la soledad es un derecho humano fundamental, el derecho de estar solo a veces y eso está perfectamente bien.

Eduardo Galeano

domingo, 24 de junio de 2012

Ventana sobre una mijer

Esa mujer es una casa secreta.
En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas.
En las noches de invierno, humea.
Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
Yo atravieso el hondo foso que la rodea. En esa casa seré habitado. En ella me espera el vino que me beberá. Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero.


Galeano

domingo, 1 de abril de 2012

Ventana sobre el cuerpo

La iglesia dice: El cuerpo es una culpa.
La ciencia dice: El cuerpo es una maquina.
La publicidad dice: El cuerpo es un negocio.
El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.

Galeano.

domingo, 28 de agosto de 2011

El miedo (de El libro de los abrazos)


 
Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.


Eduardo Galeano.

domingo, 24 de abril de 2011

Espejos (Fragmento)

‘Libertad’ se llamó la cárcel más numerosa y como rindiendo homenaje a su nombre se fugaron las palabras presas a través de sus barrotes; se escurrieron los poemas de los presos, por eso se escribieron en minúscula en hojitas de papel de fumar, como éste:
"A veces llueve y te quiero. A veces sale el Sol y te quiero. La cárcel es a veces… siempre te quiero"

Eduardo Galeano.

jueves, 14 de abril de 2011

El mundo.

Un hombre del pueblo de Neguá, en las costas de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, dede allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso - reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todos los demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano.

viernes, 1 de abril de 2011

Paradojas andantes. Paradojas estimulantes.

El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.
El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.
Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.
Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.
Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.
No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.
Eduardo Galeano - Espejos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Noticias (desde Argentina)

Luis Sabini se salvó. Pudo salir del país. Había desaparecido a fines del 75 y al mes ya supimos que lo habían metido preso. De Haroldo Conti no hay rastros. A Juan Gelman lo fueron a buscar a su casa de Buenos Aires. Como no estaba, se llevaron a los hijos. La hija apareció unos días después. Del hijo no se sabe nada. La policía dice que no lo tiene; los militares dicen que tampoco. Juan iba a ser abuelo. La nuera, embarazada, también desapareció. El Cacho Paoletti, que nos enviaba textos desde La Rioja, fue torturado y sigue preso. Otros escritores que publicaban en la revista: Paco Urondo acribillado, tiempo atrás, en Mendoza; Antonio Di Benedetto en la cárcel; Rodolfo Walsh desapareció. En vísperas de su propio secuestro, Rodolfo envió una carta denunciando que las Tres A son hoy las Tres Armas, "la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte" .


Eduardo Galeano - Días y noches de amor y guerra.

martes, 7 de diciembre de 2010

El miedo global.

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo

de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar

y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar

y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares.

Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre

y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes, al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir

y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue, miedo a lo que será.
Miedo de morir, miedo de vivir.



Eduardo Galeano.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ventana sobre una mujer

La otra llave no gira en la puerta de calle. La otra voz, cómica, desafinada, no canta desde la ducha. En el baño no hay huellas de otros pies mojados. Ningún olor caliente viene de la cocina. Una manzana a medio comer, marcada por otros dientes, empieza a pudrirse sobre la mesa. Un cigarrillo a medio fumar, muerto gusano de ceniza, tiñe el borde del cenicero. Pienso que debería afeitarme. Pienso que debería vestirme. Pienso que debería. Llueve agua sucia dentro de mí.

Eduardo Galeano

La noche (1)

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.


Eduardo Galeano

domingo, 21 de noviembre de 2010

Caminos.

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros y cuando ella dice adiós está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.


Eduardo Galeano

jueves, 30 de septiembre de 2010

Los pájaros prohibidos.

(En 1976, en una cárcel llamada Libertad)
Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.
Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:
-¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?
La niña lo hace callar: -Ssshhhh.
Y en secreto le explica:
-Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.



Eduardo Galeano - Memoria del fuego -  1986