Seguidores

Nos mudamos de espacio. Enlace permanente a nuestro espacio menor.

Mostrando entradas con la etiqueta Paul Auster. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Auster. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de junio de 2014

Búsqueda de una definición (habiendo visto una pintura de Bradley Walker Tomlin)

Óleo número 3 - Bradley Walker Tomlin, 1948
Acordamos escribir cada uno un poema usando las palabras "un viento suave perturbando una fogata". Desde entonces nada ha significado tanto como el pequeño acto presente en estas palabras, el acto de intentar decir palabras que apenas tienen significado. Hasta el mismísimo final quiero ser igual a lo que fuera que mi ojo pueda o quiera traerme, como si finalmente pudiera verme a mí mismo, liberado de las cosas casi invisibles que junto a nosotros y a todos los niños aún no nacidos nos llevan al mundo. 

Paul Auster

martes, 10 de junio de 2014

Noches Blancas

Arte de César Barrientos - Muestra Las Vidas del Arte
Complejo Cultural Santa Cruz, Mayo 2014
No hay nadie aquí, y el cuerpo dice: cualquier cosa que sea dicha no debe ser dicha. Pero no hay nadie que sea también un cuerpo y lo que el cuerpo dice no será oído por nadie que no seas tú. Nevada y noche. La repetición de un crimen entre los árboles. La lapicera se mueve sobre los confines de la tierra: ya no sabe qué sucederá y la mano que la sostiene ha desaparecido. A pesar de todo, escribe. Escribe: en el principio, entre los árboles, un cuerpo llegó caminando desde la noche. Escribe: la blancura del cuerpo es el color de la tierra. Es tierra, y la tierra escribe: todo es el color del silencio. Ya no estoy aquí. No he dicho nunca lo que tú dices que yo he dicho. Y aún así, el cuerpo es un lugar donde nada muere. Y cada noche, desde el silencio de los árboles, tú sabes que mi voz llegará caminando, buscándote.

Paul Auster

martes, 3 de diciembre de 2013

Soledad dulce soledad

La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y pese a todo el acto de lectura permite una comunicación profunda entre dos seres humanos.

Paul Auster

domingo, 29 de septiembre de 2013

Invisible - Fragmento

No recuerdo en absoluto por qué me encontraba allí. Alguien debió invitarme, pero hace mucho que se me fue de la memoria quién pudo ser. Ni siquiera me acuerdo de dónde se celebraba la fiesta -en el norte o en el centro de la ciudad, en un apartamento o en un loft- ni de mis motivos para aceptar la invitación en primer lugar, porque por aquella época tendía a evitar las grandes congregaciones de gente, harto del barullo de la multitud que habla mucho y dice poco, azorado por la timidez que me sobrevenía en presencia de personas desconocidas. Pero aquella noche, inexplicablemente, dije que sí, y acompañé a mi olvidado amigo adondequiera que me llevase.

Paul Auster

domingo, 26 de agosto de 2012

La invención de la soledad - Retrato de un hombre invisible

Como todo lo demás en su vida él me veía sólo a través de la niebla de su soledad, como si estuviera a muchas capas de sí mismo. El mundo era un lugar lejano para él creo, un lugar al que nunca fue capaz de entrar y ahí afuera, en la distancia, entre las sombras que revoloteaban cerca suyo yo nací, me convertí en su hijo y crecí como si fuera sólo otra sombra más, apareciendo y despareciendo en el reino a media luz de su conciencia.


Invisible para los demás y probablemente invisible para sí mismo también. Si cuando estuvo vivo lo busqué, queriendo encontrar al padre que no estaba ahí, ahora que está muerto todavía siento que tuviera que seguir buscándolo. La muerte no cambió nada. La única diferencia es que me quedé sin tiempo.

domingo, 5 de agosto de 2012

La Noche del Oráculo


Todo temblaba y se estremecía, se disgregaba en todas direcciones, y durante las primeras semanas me costaba trabajo averiguar dónde acababa mi cuerpo y empezaba el resto del mundo. Me daba contra las paredes y los cubos de basura, me enredaba en las correas de los perros y los papeles que llevaba el viento, tropezaba en las aceras más lisas. Llevaba toda la vida viviendo en Nueva York, pero ya no entendendía ni las calles ni el gentío, y cada vez que salía a una de mis breves excursiones me sentía como perdido en una ciudad desconocida.

Paul Auster