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lunes, 16 de enero de 2012

Cien años de soledad o la ruta del realismo mágico.


Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. 

Gabriel García Márquez. 

En el desierto

En el desierto
vi una criatura,
desnuda, bestial,
que en cuclillas sobre el piso,
sujetaba su corazón
con sus manos
y comía de él.
Dije: "¿Está bueno, amigo?
"Es amargo, amargo," contestó.
"Pero me gusta porque es amargo
y porque es mi corazón."

Stephen Crane.

Penúltima palabra

Dentro de poco moriré.
El zafarrancho de mi vida
toca a su fin. El alma está partida,
y el cuerpo a punto de partir. Lo sé.

Amé la vida, sin embargo.
Bien sabes tú que la amé mucho.
Aunque me expulsen de la vida, lucho
aún. Ancho el amor y el dolor largo.

Veo los ríos, me conmueven.
Contemplo un árbol, quedo absorto.
El mar inmenso me parece corto
de luces frente a muertos que se mueven.

He caminado junto al hombre.
Participé sus arduas luchas.
Muchos han sido los fracasos; muchas
más las conquistas que no tienen nombre.

Dentro de poco moriré.
Aqui esta todo mi equipaje.
Cuatro libros, dos lápices, un traje
y un ayer hecho polvo que aventé.

Esto fue todo. No me quejo.
Sé que he vivido intensamente.
(Demasiado intensamente). Enfrente
está el futuro: es todo lo que os dejo.


Blas de Otero.

El libro de los seres imaginarios - Fragmento


En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico. El primero que despertará será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas.
.
Jorge Luis Borges.

Rimbaud o el tormento del poeta


El poeta se hace visionario a través de una larga, ilimitada y sistemática desorganización de todos los sentidos. todas las formas del amor, del sufrimiento, de la locura, las busca en sí mismo, agota en su interior todos los venenos y conserva su quintaesencia... ¿Qué importa entonces si se destruye en su vuelo extático por lo desconocido y lo inenarrable?

Rimbaud.

La Llorona (bso de la película Frida)

Doña Chavela encarnando a la Muerte.


sábado, 14 de enero de 2012

En estos días


En estos días, todo el viento del mundo
sopla en tu dirección
La osa mayor corrige la punta de su cola
Y te corona con la estrella que guía: la mía.


Los mares se han torcido con no poco dolor
hacia tus costas
La lluvia dibuja en tu cabeza

la sed de millones de árboles
Las flores te maldicen muriendo, celosas.


En estos días no sale el sol, sino tu rostro.

Silvio.

sábado, 7 de enero de 2012

Tristes guerras


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.


Miguel Hernandez

Silencio


Yo que crecí dentro de un árbol 
tendría mucho que decir, 
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.

Pablo Neruda

martes, 3 de enero de 2012

Angel para un final

Ahora comprendo
cuál era el ángel
que entre nosotros pasó.
Era el más terrible,

el implacable, el más feroz.
Ahora comprendo en total

este silencio mortal.
Angel que pasa,

besa y te abraza
Angel para un final.

Silvio.

Los amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano:
algo habla entre sus dedos,
lenguas dulces
lamen la húmeda palma
corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped,
hacia puertos que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Julio.

lunes, 2 de enero de 2012

Che Comandante, amigo.

Porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.

…y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

La revolución no se tiene en los labios para vivir de ella, la revolución se lleva en el corazón para morir por ella.

Rayuela - Capítulo 7


Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio.

domingo, 1 de enero de 2012

El espejo



Yo, de niño, temía que el espejo
me mostrara otra cara
o una ciega máscara impersonal que ocultaría
algo sin duda atroz. Temí asimismo
que el silencioso tiempo del espejo
se desviara del curso cotidiano
de las horas del hombre
y hospedara en su vago confín imaginario
seres y formas y colores nuevos.
(A nadie se lo dije; el niño es tímido)
Yo temo ahora que el espejo encierre
el verdadero rostro de mi alma,
lastimada de sombras y de culpas,
el que Dios ve y acaso ven los hombres.

Borges.