Nuestro destino es trágico porque somos, irreparablemente, individuos, cortados por el tiempo y el espacio; nada, por consiguiente, hay más lisonjero que una fe que elimina las circunstancias y que declara que todo hombre es todos los hombres y que no hay nadie que no sea el universo.
Jorge Luis Borges
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jueves, 19 de diciembre de 2013
No basta abrir la ventana (de Alberto Caeiro)
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| Fernando Pessoa, ilustración de José de Almada Negreiros |
para ver los campos y el río.
No es suficiente no ser ciego
para ver los árboles y las flores.
También es preciso no tener filosofía alguna.
Con filosofía no hay árboles: apenas hay ideas.
Hay sólo cada uno de nosotros, como una fosa.
Hay sólo una ventana cerrada, y todo el mundo allá afuera;
Y un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriese,
que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.
El heterónimo Alberto Caeiro fue concebido por Fernando Pessoa como si fuera su maestro.
De un cronista náhuatl
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| Fragmento de la Rueda del Tepanecáyotl que conserva los linajes nobles del México prehispánico |
Escribo en la piedra, escribo en la piedra,
escribo en la piedra, escribo en la piedra,
escribo en la piedra, escribo en la piedra,
escribo en la piedra, escribo en la piedra.
No sale una línea, no marca el punzón,
escribo en la piedra y la fuerza se agota,
se mueren las selvas, se caen planetas,
escribo en la piedra: el tiempo no escribe.
La muerte cabalga, el dios nos destruye,
el águila cae mordiendo sus alas,
escribo en la piedra, la historia que veo,
por todos los niños y madres que lloran:
escribo en la piedra, escribo en la piedra,
ya no hay sacrificios, ya no hay sacerdotes,
escribo en la piedra, los dardos se han roto,
escribo en el agua, escribo en el aire:
los códices huelen a carne quemada.
Escribo en la piedra
y la sangre es la xochitl
y la sangre es la cuícatl
y la sangre que cae
no hereda memoria.
Andrés Morales (Xochitl cuícatl, poesía en lengua náhuatl)
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Monólogo de A. - Fragmento
...Y sentarme en el escalón a fumar hasta que tú llegas a casa y preocuparme cuando llegas tarde y sorprenderme cuando llegas temprano y regalarte girasoles e ir a tu fiesta y bailar hasta estar negro y sentirme culpable cuando no tengo razón y contento cuando me perdonas y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre y escuchar tu voz al oído y sentir tu piel en mi piel y asustarme cuando te enojas y se te pone el ojo colorado y el otro azul y tu pelo a la izquierda y tu cara oriental y decirte que eres maravillosa y abrazarte cuando estás angustiada y ser tu sostén cuando te duele y desearte sólo de olerte y ofenderte al tocarte y lloriquear cuando estoy a tu lado y lloriquear cuando no estoy y babosearme en tu pecho y sofocarte de noche y morirme de frío cuando te llevas la frazada y de calor cuando no te la llevas y derretirme cuando sonríes y disolverme cuando te ríes...Sarah Kane - Ansia (Crave)
Muda canción de serpiente
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| Fotografía perteneciente a la galería del Programa de Recuperación y Estimulo del Patrimonio Artesanal Provincial (P.R.E.P.A.P.) de la provincia de Santa Cruz. No existen datos de su identidad. |
I
Nueve meses las albergo
y tres son los que demoro
en sacarles el ritmo,
en cortarlas de mis piernas
en salírseme serpientes
con mis tripas atadas a los ojos.
Tanta sangre y grito
para que salgan a arrastrar su cuerpo blanco.
Frías mis serpientes
enrolladas adentro de mi cuerpo.
Silencio en que me crecen y en que crezco.
II
Me enrollo en mis pieles
me abrazo la cola en los rincones.
Me trago mi lengua.
De todos los venenos arde el vientre.
Roxana Miranda Rupailaf - Kümedungun/Kümewirin: Antología poética de mujeres mapuches - 2010
La tregua - Fragmento
El tiempo se va. A veces pienso que tendría que ir apurado, que sacarle el máximo partido a estos años que quedan. Hoy en día, cualquiera puede decirme, después de escudriñar mis arrugas: “Pero si usted todavía es un hombre joven”. Todavía. ¿Cuántos años me quedan de “todavía”? Lo pienso y me entra el apuro, tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre.
Mario Benedetti
Mario Benedetti
Capítulo 17
...Y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí misma, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente, todo eso en una música que espanta a los cogotes de platea, a los que creen que nada es de verdad si no hay programas impresos y acomodadores, y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizás había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizá había otros caminos y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombres porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etcétera, etcétera.
Julio
domingo, 15 de diciembre de 2013
Palabras
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| Torres de miedo - Xilografía Enrique Pérsico - 2003 |
Saramago
Rayuela - Capítulo 18
No estaba tan borracho como para no sentir que había hecho pedazos su casa, que dentro de él nada estaba en su sitio pero que al mismo tiempo -era cierto, era maravillosamente cierto-, en el suelo o el techo, debajo de la cama o flotando en una palangana había estrellas y pedazos de eternidad, poemas como soles y enormes caras de mujeres y de gatos donde ardía la furia de sus especies, en la mezcla de basura y placas de jade de su lengua donde las palabras se trenzaban noche y día en furiosas batallas de hormigas contra escolopendras, la blasfemia coexistía con la pura mención de las esencias, la clara imagen con el peor lunfardo. El desorden triunfaba y corría por los cuartos con el pelo colgando en mechones astrosos, los ojos de vidrio, las manos llenas de barajas que no cesaban, mensajes donde faltaban las firmas y los encabezamientos y sobre las mesas se enfriaban platos de sopa, el suelo estaba lleno de pantalones tirados, de manzanas podridas, de vendas manchadas. Y todo eso de golpe crecía y era una música atroz, era más que el silencio afelpado de las casas en orden de sus parientes intachables, en mitad de la confusión donde el pasado era incapaz de encontrar un botón de camisa y el presente se afeitaba con pedazos de vidrio a falta de una navaja enterrada en alguna maceta, en mitad de un tiempo que se abría como una veleta a cualquier viento, un hombre respiraba hasta no poder más, se sentía vivir hasta el delirio en el acto mismo de contemplar la confusión que lo rodeaba y preguntarse si algo de eso tenía sentido.Una frase de domingo
Debemos arrojar a los oceanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aqui existió un mundo donde prevalació el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Ángelus
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| Esculturas veladas de Raffaelo Monti (1818-1881) |
Quién me iba a decir que el destino era esto.
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo, aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.
Mario Benedetti
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Juan Gelman
domingo, 8 de diciembre de 2013
Air Doll
Al parecer, la vida está construída de tal forma que nadie puede llenarla solo. A las flores no les basta con tener pistilos y estambres. Y un insecto, o la brisa, deben introducir el pistilo en el estambre. La vida es igual: contiene su propio vacío, que solo otro puede llenar. Al parecer, el mundo es la suma de esos otros. Y sin embargo, no sabemos, ni nos dicen, que nos complementamos mutuamente. Vivimos de forma desperdigada, ignorándonos unos a otros. A veces, nos permitimos encontrar desagradable la presencia de otro. ¿Por qué está construído el mundo de un modo tan desordenado? Un tábano bañado de luz se acerca volando a una pequeña flor. Yo también he podido ser, sin saberlo, el tábano de alguien. Quizá tú también has sido alguna vez mi brisa.
Aire, soñé por un momento que era aire...
Aire, soñé por un momento que era aire...
Apócrifo de Rayuela
Suenas a realidad tridimensional, a viable, a olor de multitud, a fiesta, a vida ciudadana, a humedad de noche en la playa, a un apretado fin de semana, a hoguera, humo y ruido, a amistad que dura y es fecunda, a cobijo de la intemperie, a valses y canciones, a canciones de madre, a jotas, danzas y fandanguillos, a vino y guitarra, a amores sosegados, a locuras poéticas, a licencias de sensatez, a morbo y masoquismo, a incomprensión compartida, a paredes húmedas con olor a amor, a saliva amarilla, a fruta olorosa, a mar mediterráneo, a bosque urbano, a celos y pasiones, a largos paseos de noche, a ilusiones y sueños de adolescente. Autor desconocido. Texto atribuido a Julio Cortázar.
Como para...
Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.
Jaime Sabines
Jaime Sabines
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