¿Para qué nos vamos a engañar? No se puede vivir cerca de un titiritero de sombras, de un domador de polillas. No se puede aceptar a un tipo que pasa el día dibujando con los anillos tornasolados que hace el petróleo en el agua del Sena. Yo, con mis candados y mis llaves de aire, yo, que escribo con humo. Te ahorro la réplica porque la veo venir: No hay sustancias más letales que esas que se cuelan por cualquier parte, que se respiran sin saberlo, en las palabras o en el amor, o en la amistad. Ya va siendo tiempo de que me dejen solo, solito y solo.
Julio
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sábado, 16 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
Hombre que bebe solo - Fragmento
Humo - Maximiliano López
Muestra Paracaidistas 2013
Complejo Cultural Santa Cruz |
La lluvia arrecia. Llueve desde lejos; la lluvia se abate contra las ventanas del café del griego y hace vibrar los vidrios. La única lámpara, amarilla, luz enferma, oscila desde el techo. En la mesa del rincón, no hay ninguna muchacha tomándose un cortado ni fabricando un barquito con el papel del azúcar para que el barquito navegue en el vaso de agua y naufrague. Hay un hombre que mira llover en la mesa del rincón y ninguna otra boca fuma de su cigarrillo. El hombre escucha voces que caen desde lejos y dicen que juntos somos poderosos como dioses, y dicen: así que no valía la pena, todo ese dolor inútil, esta basura. El hombre las escucha, esta mentira, estatua de hielo, como si no llegaran desde lo hondo de la memoria de nadie y fueran capaces de sobrevivirlo y quedarse flotando en el aire, en el aire que huele a perro mojado, diciendo: me gusta gustarte, hermosa mía, mi lindísima, cuerpo que yo completo, me rozás con las puntas de los dedos y me sale humo, nunca me pasó, nunca me pasará, y diciendo: ojalá te enfermes, que todo te salga mal, que no puedas seguir viviendo. Y también: gracias, es una suerte que existas, hayas nacido, estés viva, y también: maldigo el día en que te conocí.
Sobra sombra - Maximiliano López
Muestra Paracaidistas 2013
Complejo Cultural Santa Cruz |
Como ocurre siempre que las voces llegan, el hombre siente una acosadora necesidad de fumar. Cada cigarrillo enciende el siguiente mientras las voces van cayendo, trepidantes, y si no fuera por el vidrio de la ventana es seguro que la lluvia le lastimaría la cara.
Eduardo Galeano - Vagamundo y otros relatos
martes, 12 de noviembre de 2013
La pequeña Norma Jeane
Diosa y mortal, mujer y niña, virgen y puta, la actriz ha recorrido por completo el imaginario simbólico.
Quizás Marilyn Monroe representó nuestra última y más amada santa del siglo. Su maravilloso cuerpo fue sacrificado a su público como adoración. La muerte prematura constituye una trágica pero también necesaria condición para ser santificada.
(All the available light : A Marilyn Monroe reader de Yona Zeldis McDonough)
Es una hermosa criatura. No lo digo en el sentido evidente, en el aspecto quizá demasiado evidente. No creo que sea actriz en absoluto, al menos en la acepción tradicional. Lo que ella posee, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia brillante, nunca emergería en el escenario. Es tan frágil y delicada que sólo puede captarlo una cámara. Es como el vuelo de un colibrí: sólo una cámara puede captar su poesía (...) Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida? (Una adorable criatura de Truman Capote)
Quizás Marilyn Monroe representó nuestra última y más amada santa del siglo. Su maravilloso cuerpo fue sacrificado a su público como adoración. La muerte prematura constituye una trágica pero también necesaria condición para ser santificada.
(All the available light : A Marilyn Monroe reader de Yona Zeldis McDonough)
Es una hermosa criatura. No lo digo en el sentido evidente, en el aspecto quizá demasiado evidente. No creo que sea actriz en absoluto, al menos en la acepción tradicional. Lo que ella posee, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia brillante, nunca emergería en el escenario. Es tan frágil y delicada que sólo puede captarlo una cámara. Es como el vuelo de un colibrí: sólo una cámara puede captar su poesía (...) Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida? (Una adorable criatura de Truman Capote)
lunes, 11 de noviembre de 2013
Las Flores del Mal
Lector apacible y bucólico, sobrio e inocente hombre de bien, arroja este libro saturniano, orgiástico y melancólico. Si no has estudiado tu retórica con Satán, el astuto decano, ¡arrójalo! No comprenderás nada de él, o me creerás histérico.
Pero si, sin dejarte hechizar, tu pupila sabe sumergirse en los abismos, léeme, para aprender a amarme; alma curiosa que sufres y andas en busca de tu paraíso ¡compadéceme! sino ¡yo te maldigo!
Charles Baudelaire
Pero si, sin dejarte hechizar, tu pupila sabe sumergirse en los abismos, léeme, para aprender a amarme; alma curiosa que sufres y andas en busca de tu paraíso ¡compadéceme! sino ¡yo te maldigo!
Charles Baudelaire
Matrix
Quisiera compartir una revelación que he tenido durante mi tiempo aquí. Me di cuenta cuando traté de clasificar su especie y me di cuenta que ustedes no son realmente mamíferos. Todos los mamíferos en este planeta desarrollan equilibrio con el ambiente que los rodea. Pero ustedes, los humanos, no. Llegan a una zona y se multiplican, se multiplican hasta consumir todos los recursos naturales. Su única manera de sobrevivir es esparciéndose a otra zona. Hay otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón ¿sabe cuál es? El virus. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer de este planeta. Ustedes son una plaga. Y nosotros somos la cura.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Llamado por los malos poetas - Fragmentos
Se necesitan malos poetas. Buenas personas, pero poetas malos. Dos, cien, mil malos poetas se necesitan más para que estallen las diez mil flores del poema. Que florezcan diez Maos en el pantano y en la barranca un Ele, un Juan, un Gelman como elefante entero de cristal roto, o un Rojas roto mendigando a la Reina de España.
Todo eso abunda: faltan los poetas, los mil, los diez mil malos, cada uno armado con su libro de mierda. Faltan sus ensayitos y sus novela en preparación.
Se necesitan poetas gay, poetas lesbianas, poetas consagrados a la cuestión del género, poetas que canten al hambre, al hombre, al nombre de su barrio, al arte y a la industria, a la estabilidad de las instituciones, a la mancha de ozono, al agujero de la revolución, al tajo agrio de las mujeres, al latido inaudible del pentium y a la guerra entendida como continuidad de la política,
del comercio, del ocio de escribir.
Se necesitan Betos, Titos, Carlos que escriban poemas. Alejandras y Marthas que escriban. Nombres para poetas, anagramas, seudónimos y contraseñas para el chat room del verso se necesitan.
Se necesitan nuevos sentimientos, nuevos pensamientos imbéciles, nuevas propuestas para el cambio, causas para temer, para tener, aquí en el sur.
¡Ay, lengua: aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle, suturada de chips, y cubre nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!
Rodolfo Fogwill
La hora cero - Epilogo
Te lo dije. Cuando llega la hora… llegó.
Aquí nadie se salva. Nadie es inocente, nadie es culpable y así como yo vendrán más.
Que perra es la vida. Cuando llegas a ver la verdad, la mayoría todavía cree en la mentira.
Habrá quienes seguirán luchando y quienes se cansarán de luchar. ¿Quién no se ha manchado de sangre en su vida?
Pero si tienes suerte, antes de que llegue la hora de morir, te llegará la hora de cambiar.
Aquí nadie se salva. Nadie es inocente, nadie es culpable y así como yo vendrán más.
Que perra es la vida. Cuando llegas a ver la verdad, la mayoría todavía cree en la mentira.
Habrá quienes seguirán luchando y quienes se cansarán de luchar. ¿Quién no se ha manchado de sangre en su vida?
Pero si tienes suerte, antes de que llegue la hora de morir, te llegará la hora de cambiar.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Noviembre
¿Volverse loco, suicidarse o continuar?
estar aquí sentado es ridículamente perfecto.
nohay nada comparable.
Un pasado paralítico
y un futuro breve.
En un día así
uno puede venirse abajo
por causa del mensaje
en una galletita de la suerte.
Noviembre entra arrastrándose
de rodillas y puños como un leproso.
Aún puede que haya un lugar
para nosotros en alguna parte.
No es el acto. Es la espera.
Bukowsky
Si la muerte
![]() |
| Reality Arranged - Serie en blanco y negro de Tommy Ingberg |
haga el favor de decirle que vuelva mañana
que todavia no he cancelado mis deudas
ni he terminado un poema
ni me he despedido de nadie
ni he ordenado mi ropa para el viaje
ni he llevado a su destino el encargo ajeno
ni he echado llave en mis cajones
ni he dicho lo que debia decir a los amigos
ni he sentido el olor de la rosa que no ha nacido
ni he desenterrado mis raices
ni he escrito una carta pendiente
que si siquiera me he lavado las manos
ni he conocido un hijo
ni he empredido caminatas en paises desconocidos
ni conozco los siete velos del mar
ni la canción del marino
Si la muerte viniera
diga por favor que estoy entendido
y que me haga una espera
que no he dado a mi novia ni un beso de despedida
que no he repartido mi mano con las de mi familia
ni he desempolvado los libros
ni he silbado la canción preferida
ni me he reconciliado con los enemigos
digale que no he probado el suicidio
ni he visto libre a mi gente
digale si viene que vuelva mañana
que no es que le tema pero ni siquiera
he empezado a andar el camino.
Miguel Huezo Mixco
domingo, 3 de noviembre de 2013
Para matar a un ladrón de libros - Capítulo 11
El motivo por el que tanto le repugnaban las lluvias, era una página que no se atrevía a leer; no por temor, sino por sentir el mero placer masoquista de saberse alguien patéticamente enamorado de su tristeza y su existencia irresoluta. Limitación sosegada a la mañana siguiente, ni bien se puso el piloto, salió de su casa y comenzó una larga caminata hasta el centro de la ciudad, tratando de no pensar en nada, ni en el mensaje de texto de la noche anterior, o el orín incesante pugnando por abrir otras puertas de su memoria; y así sucedió: en su mente comenzaron a yuxtaponerse, como los avances de una película de acción, sus máximos logros en el oficio del latrocinio de volúmenes.
Fernando Cabrera
Libro Vuelto - Fragmento
El tiempo no cesa de fluir, el tiempo no cesa de inventar, no cesa el tiempo de borrar sus invenciones, no cesa el manar de las apariciones.
Las bocas del rio dicen nubes, las bocas humanas dicen rios. La realidad tiene siempre otra cara, la cara de todos los días, la que nunca vemos, la otra cara del tiempo.
Manuel: préstame tu caballito de palo para ir al otro lado de este lado. La realidad es más real en blanco y negro.
Octavio Paz
Tener sueños
Talla de Dora Zarzoso
Museo de Arte Eduardo Minnicelli
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Entonces tengan sueños, hagan su vida con base en sus sueños. Sueñen, Sueñen todo lo que quieran, pero despedacen su vida haciendo realidad sus sueños. Hagan, luchen, luchen, porque lo único que le queda al hombre es la lucha; al hombre no le queda ni el triunfo, no le queda la derrota, no le queda el dinero, no le queda el poder, no le queda nada. Lo único que le queda es la satisfacción de su lucha. Si ganó o perdió, eso es secundario, es bien secundario que cada una de sus existencias sea absolutamente ireemplazable, que cada una de sus vidas sea una cuestión única como lo es, porque si no lo han entendido, cada uno de ustedes es un experimento único de la naturaleza, absolutamente irrepetible. Su existencia, sus genes, sus circunstancias son exclusivamente suyas y háganlo único, que cada uno de ustedes sea un ser absolutamente único y excepcional de la especie. Sueñen, sueñen todos los días. Establézcanse metas, proyectos de vida, establézcanse objetivos en la vida y luchen todos los días por ello.
Manuel Elkin Patarroyo
¿De quién?
¿De quién soy yo,
de mis verdades o de mis mentiras?
¿De mis realidades o de mis sueños?
¿De mis búsquedas o de mis encuentros?
¿De mis angustias o de mi ira?
Dejémoslo.
¿De quién es la libertad,
de quien la tiene o de quien la desea?
¿De quien es más la tierra,
de quien la hereda o de quien la trabaja?
¿De quién es la flor, del insecto o del hombre?
¿De quién es el oxígeno,
del ser viviente o del Cosmos?
Dejémoslo. Es lo mismo.
¿De quién es la vida,
del que la da o del que la quita?
¿A quién pertenece la suerte,
a quien no la busca o a quien la desea?
¿Quién es más dueño de la alegría,
el que se ríe o el que llora?
Dejémoslo. No me importa.
¿Quién convive con la muerte,
el que vive o el que muere?
¿De quién son las plegarias,
de la divinidad o del orante?
¿De quién son las palabras,
del labio o del oído?
¿De quién son los cuentos,
del que los crea o del que los escucha?
¿Y la poesía, y el amor, la mirada, y la risa?
¿De quién.....?
¿De quién es la verdad, si acaso existe?
José Luis González Cáceres.
de mis verdades o de mis mentiras?
¿De mis realidades o de mis sueños?
¿De mis búsquedas o de mis encuentros?
¿De mis angustias o de mi ira?
Dejémoslo.
¿De quién es la libertad,
de quien la tiene o de quien la desea?
¿De quien es más la tierra,
de quien la hereda o de quien la trabaja?
¿De quién es la flor, del insecto o del hombre?
¿De quién es el oxígeno,
del ser viviente o del Cosmos?
Dejémoslo. Es lo mismo.
¿De quién es la vida,
del que la da o del que la quita?
¿A quién pertenece la suerte,
a quien no la busca o a quien la desea?
¿Quién es más dueño de la alegría,
el que se ríe o el que llora?
Dejémoslo. No me importa.
¿Quién convive con la muerte,
el que vive o el que muere?
¿De quién son las plegarias,
de la divinidad o del orante?
¿De quién son las palabras,
del labio o del oído?
¿De quién son los cuentos,
del que los crea o del que los escucha?
¿Y la poesía, y el amor, la mirada, y la risa?
¿De quién.....?
¿De quién es la verdad, si acaso existe?
José Luis González Cáceres.
sábado, 2 de noviembre de 2013
¿Cómo pudimos?
Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión. Merecíamos desprecio o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos poca cosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo. Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos. Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?
Eduardo Galeano - Espejos
Ciencia
En algún lugar de los vastos arenales de Marte hay un cristal muy pequeño y muy extraño.
Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder, son tus pensamientos. Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último porqué.
En algún lugar de Marte se halla ese cristal. Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.
Sabemos, también, que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará, sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos.
Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual.
Héctor Germán Oesterheld
Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder, son tus pensamientos. Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último porqué.
En algún lugar de Marte se halla ese cristal. Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.
Sabemos, también, que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará, sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos.
Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual.
Héctor Germán Oesterheld
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